Doctor Fassman Tras la escena musical alternativa

14feb/100

Impresiones del Tanned Tin 2010 (Segunda parte)

Richard Bruckner se presentó en el escenario del Teatre Principal exhibiendo altas dosis de introversión y austeridad. El cantautor californiano ofreció un convencional concierto de alt-country con la particularidad de que él mismo fue tejiendo y superponiendo líneas de guitarra llegando a conformar oscuros paisajes sobre los que aposentar su inquietante voz. Interesante pero no espatarrante. Especialmente si tenemos en cuenta que después de éste harían su aparición los que, a la postre, rubricarían una de las actuaciones más sobresalientes de todo el festival. Y no hablo de otros más que The Wowz, que salieron acompañados por sus amigos de Ching Chong Song a regalarnos una divertida sesión de anti-folk que con cada tema fueron encandilando más y más al público. Y es que poder contar con la colaboración de la (excepcional) voz de Julie Lamendola de CCS magnificó aun más la propuesta de los neoyorquinos. Una de las pocas bandas que contó con un más que merecido bis por petición popular. Unas horas más tarde aparecerían en la segunda planta del teatro – esta vez como Ching Chong Song – para culminar su particular gran jornada con una sesión acústica.

DD/MM/YYYY

Tras The Wowz, cambio de planes, L’Altra intercambian slot en el horario con DD/MM/YYYY. A la postre nos enteraríamos que la mala planificación eligiendo su vuelo de vuelta de los chavales de DD/MM/YYYY provocó esta alteración. La joven banda de Toronto ofrece un sonido made in Baltimore que en disco resulta bastante inofensivo pero que en directo gana en algunos matices. Si bien la actuación decayó mucho a partir de la mitad en la que quedó en evidencia la falta de tablas, el inicio de la actuación me sorprendió y salí de la actuación con mejor regusto del que esperaba.

Pulsa aquí para ver el video en HD en Vimeo.

Llega uno de los momentos más esperados del festival, Dean Wareham sale al escenario con el uniforme y el repertorio de una de las bandas de rock alternativo de culto de finales de los 80, Galaxie 500. Muchos de los éxitos – como  Temperature’s Rising que podemos disfrutar en el video que acompaña – que salpicaron la corta carrera de la banda norteamericana resonaron en el Teatre Principal y nos transportaron 20 años atrás en el tiempo durante 50 minutos escasos. La versión de Ceremony de Joy Division de la que prácticamente se apoderaron durante su carrera sirvió para cerrar una actuación realmente emotiva y que tan corta se nos hizo a todos.

Pisamos el acelerador pero sin movernos de la década de los 80 ni del continente norteamericano. Ahora que la convergencia entre los sonidos tribalistas, y el pop indie están tan en boga gracias a bandas como Animal Collective, Vampire Weekend o The Ruby Suns no está de más repescar bandas que hace varias décadas ya comenzaron a establecer vínculos entre lo afro-tribal y el punk-rock. Y es que si en Europa tenemos como referente a The Ex, al otro lado del Atlántico una de las bandas encargadas de experimentar con este cóctel fue Savage Republic. Y ahí salieron los californianos, armados con sus instrumentos – barril de gasolina incluído – para ofrecer una aguerrida sesión de post-punk que consiguió espantar al público más poppie que esperaba pacientemente al concierto retrasado de L’Altra. Mención especial al batería, un híbrido entre Angus Young y el demonio de Tasmania que no paró en ningún momento de atizarle a la batería convirtiéndose en la piedra filosofal a partir de la cual nacen todas y cada una de las bases que conforman el, no nos engañemos, escaso repertorio melódico de la banda. De todas formas, en un cartel eminentemente pop y de regusto dulce, se agradecen propuestas más duras que sirvan de contrapunto a tanta dosis de buen rollito y felicidad.

L'Altra

Para cerrar la jornada, orfebrería pop canadiense a cargo de L’Altra. Ni que decir tiene que el intercambio de horario con DD/MM/YYYY les sentó como una patada en el culo. En el prospecto médico de L’Altra debería aparecer la siguiente frase: Nunca consumir pasadas las 2 de la mañana. Y es que, a pesar de que la propuesta ya no me acaba de convencer en disco; en directo, la candidez, el divismo y la intrascendencia se acentúan y la actuación se acabó convirtiendo en una gaseosa de dimensiones cósmicas. Bostezos y más bostezos que hasta los propios artistas consiguieron divisar. Un cierre demasiado descafeinado para una, en aspectos generales, notable edición del Tanned Tin. El año que viene más, seguro.

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