ATP Festival – NBC Curated By Melvins and Mike Patton (Dia 3)
El domingo era la jornada maratoniana de festival, las actuaciones comenzaban a las 13:45 y se extendieron hasta las tantisimas de la madrugada fruto de un retraso del escenario grande. Y que bien empezó el domingo con James Blood Ulmer. El venerable abuelete nos ofreció una magnífica muestra de unos 45 minutos de su descarnado blues y de su peculiar forma de tocar la guitarra que consiguió conquistarnos a todos los (pocos) que asistimos al primer concierto de la ¿tarde?. Simpático guiño a Obama entre temas, algo forzado, pero que consiguió sacar una sonora ovación.
Tras el concierto de Ulmer nos dirigimos hacia el Red's para ver la actuación de Joe Lally. Acompañado de bateria y guitarra (lástima, no eran los Zu cómo en aquella mítica noche en Sidecar) nos ofreció un concierto basado en su último disco y ofreciendo un tema nuevo. La verdad es que fue un concierto bastante sosete, la voz de Lally me dice poco o nada y sólo los desarrollos instrumentales marcados por bajo y batería consiguieron llegarme en momentos puntuales.
Y tras Lally venían unos Farmer Markets que estuvieron casi una hora haciendo pruebas de sonido. Y la verdad es que valió la pena, vaya si valió la pena. Sonaron como los ángeles. Enorme la banda búlgara! Armados con batería, bajo, guitarra, saxo y acordeón para ofrecernos una de las mejores actuaciones del festival. El público entregadísimo, especialmente cuando entre saxo y acordeón se marcaban esas alocadas melodías zíngaras tan bailables. Una de las bandas más simpáticas que pisaron el festival, conexión absoluta con el público.
Terminan los farmers pero no acaba la fiesta. Nada más acabar al concierto aparecen sobre el escenario los bigotudos miembros de Monotonix. Los de Tel Aviv comenzaron a montar su batería en medio de la pista de baile del Red's y a mi se me empezaron a poner los pelos de punta. Más aún cuando aparecieron en escena preparados para tocar. El bateria con unos gallumbos rojos con WISCONSIN escrito en el trasero. El cantante marcando paquete, gallumbos naranjas y body rollo lenceria barata en la parte superior y el guitarra más normalito. Nada más sonar el primer acorde el cantante nos lanzó litros y litros de agua y nos volvimos todos locos. Ya al final de la primera canción era prácticamente imposible divisar a ninguno de los tres músicos (y eso que estaba metido en el ajo). El cantante recogió un cubo de basura enorme relleno de papeles de periódico y se lo puso al batería encima como gorro dejándolo atrapado mientras algunos degenerados (entre ellos el que escribe) golpeabamos los platos a nudillazo limpio como enfermos mentales. Durante el segundo tema acabé emulando al bateria y me metieron dentro del cubo, que acabé lanzando sobre la batería dándole un viaje importante al batera. A partir de ahí siguió la locura: el batería viajando encima del bombo de la batería por toda la discoteca. Moshes imposibles desde el techo del Red's, calvos constantes del cantante, diversión en estado puro. En el último tema el cantante y el batería, ni cortos ni perezosos pillaron la batería y se fueron fuera de la sala (!!!!!!!) a acabar el concierto en la calle (cabe decir que la temperatura fuera rozaba los 0º, Minehead es un pueblo costero, es decir, humedad de la muerte y los tios iban en gallumbos). Total, el concierto acabó fuera (para el que conozca Butlins, en la pequeña plaza entre la zona de fumadores, el Pavilion y el Red's), con el cantante levantado a unos 2,5 metros del suelo sobre el bombo de la batería de pie, cantando una canción en hebreo y lanzándose al público (no sin antes solicitarnos muy amablemente que nos juntasemos todos un poquito para no matarse contra el cemento de Butlins). Al final uno de los organizadores del ATP tuvo que venir a detener la fiesta y las caras de los gerentes de Butlins era un poema. GRANDIOSO!!!!! Ni que decir que fue el momento del festival y posiblemente el show más divertido en el que he estado.
Después de Monotonix no cabía otra que irse a cenar para recuperar fuerzas y después de cabeza al concierto de Dälek. La verdad es que empezaron sonando como el culo (diría que el concierto de Monotonix destrozó algo en el equipo de sonido del Red's porque las siguientes actuaciones sonaron bastante mal, algo que no había sucedido en todo el festival) pero a partir del tercer tema la cosa fue in crescendo, todo el concierto de menos a más hasta acabar en la cumbre. Qué maravillosa actuación, qué ganas les tenía y qué poco me defraudaron. Además los dos miembros de Dälek iban acompañados de unas bases de graves impresionantes (dos bajistas) y otro músico más detrás de un mac encargado de las bases mas industriales. El MC es una bestia parda, con su actitud, sus bufidos, parece un toro bravo dispuesto a pegarte una cornada con sus rimas. Qué agresividad, qué juego de luces que tan bien acompañaba a la música. No hace falta decir que también fue una de mis actuaciones favoritas.
Después vinieron los Black Heart Procession a ofrecernos su dark-indie, con bastantes temas de su primer LP (muy grande Square Heart), pero claro, despues de Farmers Market, Monotonix y la rabia de Dälek, el bajonazo fue impresionante y la verdad es que a partir de la mitad del concierto la cosa me empezó a aburrir un poco. El concierto fue bastante bueno, pero en mi cabeza no paraba de resonar la tralla que anteriormente tanto me había hecho disfrutar. No puedo dar una opinión demasiado formada de los BHP, estoy convencido que para sus seguidores fue un auténtico conciertazo.
Igual de asustado que iba a TJ&J el sábado, me dirigí hacia el Centre para ver a The Damned, o lo que queda de ellos. Y, a diferencia del sábado, la cosa no fue tan mal. A pesar de que el cantante ahora parece una burda copia de Toni Rovira con bigote y que alargan los temas una barbaridad con retornos imposibles para que el cantante pueda gustarse, sonaron bastante bien y ya sólo poder escuchar Neat, neat, neat o Under the floor again en directo valió la pena.
Tras esto, escapadita al red's para ver la actuación de Boss Hog. Llevan una propuesta movida, muy bailable. Cristina Martinez no para de moverse y acercarse al público (para nuestro deleite visual, por que la verdad es que se conserva muy bien). Concierto sin pretensiones pero de calidad, cosa que refrendaron en la última edición del Primavera Club.
Y a eso de la 1:30 de la madrugada llegaron los Double Negative, el remate del tomate. La banda norteamericana practica uno de los hardcore clásicos más burros que he visto en mi vida (y que también provocó el pogo más asesino que he visto nunca, salimos pitando de primera fila cagando leches a los 10 segundos de empezar el concierto). Tiempo de actuación: 25 minutos en los que sonaron no menos de 12 temas. El cantante estaba totalmente entregado y desbocado, sin parar de lanzarse contra el público como un loco. El broche de oro lo pusieron con un cover del Straight Edge de los Minor Threat que me puso los pezones como timbres.
La performance de los Double Negative hubiese sido un fantástico remate de festival pero decidimos ir a ver que se cuece en el cerebro de Tom Jenkinson AKA Squarepusher. Y como dirían los british: He's totally sick!! La cosa comenzó con una buena dosis de oldskool muy 8bit donde fue entrando paulatinamente con su bajo cual abrelatas del tarro de las esencias. La magia llegó cuando se sumó a la fiesta el batería, y el oldskool nintendero, el bajo acelerado y la batería acabaron confluyendo en una música entre lo tribal, el jazz y el drum'n'bass más sucio. Para volverse loco. Buen final de fiesta que no dejaba de simbolizar lo que a nivel global representó el festival, que metió en la coctelera desde la música zíngara, hasta el hardcore, pasando por el punk, el metal, el hip hop, la música electroacústica o el blues. Todo con unas condiciones ambientales excelentes y rodeado de gente, en su mayoria, entendida y respetuosa hacia la música (fue Joe Lally quien dijo que era una placer poder tocar en un festival donde se respira la música). Algo que por suerte en estas tierras se puede disfrutar en muchos de nuestros festivales ya sea a escala pequeña como el ATP (se me ocurren el Tanned o el Periferias) o a gran escala como en el PS.
Mi top 5 del festival (muy dificil elección):
ZU
MONOTONIX
MASTODON
DOUBLE NEGATIVE
DÄLEK
(así que de paso chapeau a la organización del Tanned Tin, que tuvo a dos de estas bandas en la edición del año 2008).
Cabe destacar también que la programación de peliculas y series de TV que Melvins y Patton hicieron para el canal ATP TV (que se sintoniza desde las habitaciones del bungalow) fue magnífica: Series míticas como Jetsons, Star Trek, Simpsons y grandes películas de la historia del cine como A men with a Movie Camera de Vertov, Der Golem, Cape Fear (la, original, de Mitchum), la noche del cazador, Pickpocket, Solaris, etc.
Un festival redondo que me hace soñar con viajar este mayo al ATP vs Fans para poder disfrutar de un Butlins soleado de una puñetera vez.
ATP Festival – NBC Curated By Melvins and Mike Patton (Dia 1)
Minehead, Minehead... Partimos desde la costa británica con el lagrimal a flor de piel tras disfrutar de uno de los más grandes festivales del año. Y es que el nivel medio de las actuaciones del Nightmare Before Christmas 2008 ha sido altísimo. Salías de un concierto pensando que había sido lo mejor que has visto en meses y te metías en otro que era igual o mejor.
Una sucesión de shows fantásticos, donde la gran mayoria de los grupos fueron a gustarse, a disfrutar y hacer disfrutar. Algo que la propuesta íntima que el ATP propicia por infraestructura y público, pero que sin duda ha superado con creces ese vínculo entre el público y los artistas de la anterior edición.
Y es que a pesar de conformar un cártel eminentemente dirigido a un target metalero, el público fue bastante heterogéneo (de todas formas mentiría si no dijese que las greñas y el sudor a sobaco destacó en Butlins por encima de punkis, siniestros y puretas de frente despejada), un mismo público capaz de disfrutar con los tristes acordes de James Blood Ulmer a primera hora de la tarde y 12 horas más tarde romperse la boca en un pogo infernal ante los Double Negative.
He de decir que mis primeras impresiones pre-festival eran algo pesimistas. Daba la sensación por el número de abonos vendidos, el cierre del escenario grande y la falta de un gancho tan potente como Portishead que la cosa iba a ser algo descafeinada. Y la verdad es que abrir el festival con un concierto de Melvins con la formación de 1983 a las 4 de la tarde me parecía algo bastante fuera de lugar. Nada más lejos de la realidad. El trio formado por King Buzzo, Dale Crover al bajo y Mike Dillard en la batería ofreció unos 35-40 minutos muy intensos del sonido seminal de la banda de Seattle. Temas con largos desarrollos instrumentales, muy rápidos, que provocaron los primeros pogos a la hora de los toros.
Después del concierto inagural venían una de las bandas a la que más ganas le tenía, Big Business. Los primeros 3 temas interpretados únicamente por bajo y batería, Jared Warren y Coady Willis respectivamente, al que luego se les unió Dale Crover a la guitarra (el multi-instrumentalista del festival por antonomasia). Me quedo con la fantástica interpretación de Grounds of Divorce, que sonó rotunda, rotunda. ¿Tendremos que esperar mucho para verlos por nuestras tierras?
Después escapadita al escenario Reds (el pequeño) para ver al proyecto del bajista Trevor Dunn (otro de los músicos que tocó hasta la saciedad durante todo el fin de semana), Madlove. Propuesta arriesgada, con cantante asiática de bonita voz. La propuesta no consiguió engancharme y acabé escapando de nuevo hacia el escenario grande (Centre Stage) a ver a los Dirtbombs, que a pesar de no ser santos de mi devoción, he de reconocer que ofrecieron un show enorme, muy energético (no recuerdo ni una pausa entre canción y canción, encadenando hits rockeros durante 60 minutos, debieron tocar mas de 15 temas).
Y aquí llegó uno de los solapes más duros del festival. Torche vs The Locust (por los que finalmente acabamos decantándonos). Habiendo tocado recientemente en el festival Sant Feliu Fest, todos aquellos que tuvísteis la oportunidad de verlos ya conocereis el tipo de (brutal) actuación que ofrecen. Sonaron muy fuerte (tónica general del festival, el maldito pitido en los oídos duró semanas) pero el sonido era enorme: limpio y resplandeciente. Gabe Serbian: segundo pedazo de batería de la tarde. Si Coady Willis de Big Business me había cautivado, ni que decir que el batería de Locust es medio androide. Capaz de generar unos ritmos enérgicos, acelerados e imposibles para el resto de los mortales. Creo que ésta es una de esos bandas que has de ver alguna vez en la vida ya te guste el grindcore o no, no te deja indiferente.
Y vamos a unos de los reyes del festival, los italianos Zu. Con un público patrio entregadísimo el concierto ya empezó a todo trapo; y es que ese fin de semana había mucho italiano en Butlins. Algo que descubrí en el festival es que Mike Patton tiene un tirón enorme entre los transalpinos (y el fenómeno fan se acentúa especialmente entre las transalpinas, claro). Supongo que los Tannedtineros lo tendreis reciente, pero es que lo de este trio es de órdago. Yo recordaba la actuación de Joe Lally + Zu de Sidecar a principios de año como uno de los conciertos de 2008 pero es que lo que ofrecieron en el NBC fue todavía más prodigioso. La crudeza e intensidad de los romanos estuvo un peldaño por encima del resto de bandas del festival, que sumadas a la pulcra ejecución de saxo, bajo y batería, nos ofrecieron unos 50 minutos de free-hard-punk-jazz-core o la etiqueta que quieran ponerse porque para mi ya son los Shellac europeos, la banda más en forma en la actualidad. Los vería dia sí, dia también durante meses y no me agotaría.
Un pequeño respiro y a ver a los Meat Puppets relajadamente desde la lejanía. Es una banda que he escuchado en contadas ocasiones, que cuentan con hits para parar un carro, pero que fueron lo más descafeinado de la jornada. Y es que con un primer dia de festival tan brillante, hacer un buen bolo no era suficiente para causar una grata impresión. El listón estaba muy alto... pero, aunque pareciera díficil, SUBIÓ!
En el folleto del festival (una auténtica maravilla en formato magazine, como en anteriores ediciones) ya avisaban que Porn iban a ofrecer un show especial, con una guest star de relumbrón. La rumorología anunciaba a Mike Patton (al que no se le vió el pelo en el primer dia de festival) pero la alineación inicial de Porn fue la siguiente. Batería 1: Dale Crover (tercer instrumento de la jornada), Batería 2: Coady Willis, Guitarra: Tim Moss, Bajo 1: Trevor Dunn y Bajo 2... THURSTON MOORE!
60 minutos de improvisación marcada por unas atronadoras baterías, la distorsión de los bajos (me encanta el olor a cuerda de bajo quemada por la mañana) y el virtuosismo a la guitarra eléctrica, especialmente cuando en una especie de Royal Rumble guitarril, entró durante unos 15 minutos Brent Hinds de Mastodon a aportar unos riffs muy groovy. Cierre espectacular de la primera jornada, Thurston acabó con sólo tres cuerdas de su bajo la actuación tras destrozar la cuarta con el destornillador que usó durante buena parte de la actuación para acabar con nuestros tímpanos. La verdad es que el bueno de Thurston, que tanto amor/odio despierta, es un maldito enfermo de la música que aporta (y mucho) a la escena underground y que siempre acaba colaborando con gente muy interesante (por lo cual no deja de sorprenderme que hayan conseguido engañarle provocando el retorno de los Teenage Jesus, pero de eso ya habrá tiempo de hablar más adelante...).
Broche de oro para una jornada eminentemente marcada por un instrumento, la batería, y sus virtuosos interpretes.


