ATP Festival – NBC Curated By Melvins and Mike Patton (Dia 1)
Minehead, Minehead... Partimos desde la costa británica con el lagrimal a flor de piel tras disfrutar de uno de los más grandes festivales del año. Y es que el nivel medio de las actuaciones del Nightmare Before Christmas 2008 ha sido altísimo. Salías de un concierto pensando que había sido lo mejor que has visto en meses y te metías en otro que era igual o mejor.
Una sucesión de shows fantásticos, donde la gran mayoria de los grupos fueron a gustarse, a disfrutar y hacer disfrutar. Algo que la propuesta íntima que el ATP propicia por infraestructura y público, pero que sin duda ha superado con creces ese vínculo entre el público y los artistas de la anterior edición.
Y es que a pesar de conformar un cártel eminentemente dirigido a un target metalero, el público fue bastante heterogéneo (de todas formas mentiría si no dijese que las greñas y el sudor a sobaco destacó en Butlins por encima de punkis, siniestros y puretas de frente despejada), un mismo público capaz de disfrutar con los tristes acordes de James Blood Ulmer a primera hora de la tarde y 12 horas más tarde romperse la boca en un pogo infernal ante los Double Negative.
He de decir que mis primeras impresiones pre-festival eran algo pesimistas. Daba la sensación por el número de abonos vendidos, el cierre del escenario grande y la falta de un gancho tan potente como Portishead que la cosa iba a ser algo descafeinada. Y la verdad es que abrir el festival con un concierto de Melvins con la formación de 1983 a las 4 de la tarde me parecía algo bastante fuera de lugar. Nada más lejos de la realidad. El trio formado por King Buzzo, Dale Crover al bajo y Mike Dillard en la batería ofreció unos 35-40 minutos muy intensos del sonido seminal de la banda de Seattle. Temas con largos desarrollos instrumentales, muy rápidos, que provocaron los primeros pogos a la hora de los toros.
Después del concierto inagural venían una de las bandas a la que más ganas le tenía, Big Business. Los primeros 3 temas interpretados únicamente por bajo y batería, Jared Warren y Coady Willis respectivamente, al que luego se les unió Dale Crover a la guitarra (el multi-instrumentalista del festival por antonomasia). Me quedo con la fantástica interpretación de Grounds of Divorce, que sonó rotunda, rotunda. ¿Tendremos que esperar mucho para verlos por nuestras tierras?
Después escapadita al escenario Reds (el pequeño) para ver al proyecto del bajista Trevor Dunn (otro de los músicos que tocó hasta la saciedad durante todo el fin de semana), Madlove. Propuesta arriesgada, con cantante asiática de bonita voz. La propuesta no consiguió engancharme y acabé escapando de nuevo hacia el escenario grande (Centre Stage) a ver a los Dirtbombs, que a pesar de no ser santos de mi devoción, he de reconocer que ofrecieron un show enorme, muy energético (no recuerdo ni una pausa entre canción y canción, encadenando hits rockeros durante 60 minutos, debieron tocar mas de 15 temas).
Y aquí llegó uno de los solapes más duros del festival. Torche vs The Locust (por los que finalmente acabamos decantándonos). Habiendo tocado recientemente en el festival Sant Feliu Fest, todos aquellos que tuvísteis la oportunidad de verlos ya conocereis el tipo de (brutal) actuación que ofrecen. Sonaron muy fuerte (tónica general del festival, el maldito pitido en los oídos duró semanas) pero el sonido era enorme: limpio y resplandeciente. Gabe Serbian: segundo pedazo de batería de la tarde. Si Coady Willis de Big Business me había cautivado, ni que decir que el batería de Locust es medio androide. Capaz de generar unos ritmos enérgicos, acelerados e imposibles para el resto de los mortales. Creo que ésta es una de esos bandas que has de ver alguna vez en la vida ya te guste el grindcore o no, no te deja indiferente.
Y vamos a unos de los reyes del festival, los italianos Zu. Con un público patrio entregadísimo el concierto ya empezó a todo trapo; y es que ese fin de semana había mucho italiano en Butlins. Algo que descubrí en el festival es que Mike Patton tiene un tirón enorme entre los transalpinos (y el fenómeno fan se acentúa especialmente entre las transalpinas, claro). Supongo que los Tannedtineros lo tendreis reciente, pero es que lo de este trio es de órdago. Yo recordaba la actuación de Joe Lally + Zu de Sidecar a principios de año como uno de los conciertos de 2008 pero es que lo que ofrecieron en el NBC fue todavía más prodigioso. La crudeza e intensidad de los romanos estuvo un peldaño por encima del resto de bandas del festival, que sumadas a la pulcra ejecución de saxo, bajo y batería, nos ofrecieron unos 50 minutos de free-hard-punk-jazz-core o la etiqueta que quieran ponerse porque para mi ya son los Shellac europeos, la banda más en forma en la actualidad. Los vería dia sí, dia también durante meses y no me agotaría.
Un pequeño respiro y a ver a los Meat Puppets relajadamente desde la lejanía. Es una banda que he escuchado en contadas ocasiones, que cuentan con hits para parar un carro, pero que fueron lo más descafeinado de la jornada. Y es que con un primer dia de festival tan brillante, hacer un buen bolo no era suficiente para causar una grata impresión. El listón estaba muy alto... pero, aunque pareciera díficil, SUBIÓ!
En el folleto del festival (una auténtica maravilla en formato magazine, como en anteriores ediciones) ya avisaban que Porn iban a ofrecer un show especial, con una guest star de relumbrón. La rumorología anunciaba a Mike Patton (al que no se le vió el pelo en el primer dia de festival) pero la alineación inicial de Porn fue la siguiente. Batería 1: Dale Crover (tercer instrumento de la jornada), Batería 2: Coady Willis, Guitarra: Tim Moss, Bajo 1: Trevor Dunn y Bajo 2... THURSTON MOORE!
60 minutos de improvisación marcada por unas atronadoras baterías, la distorsión de los bajos (me encanta el olor a cuerda de bajo quemada por la mañana) y el virtuosismo a la guitarra eléctrica, especialmente cuando en una especie de Royal Rumble guitarril, entró durante unos 15 minutos Brent Hinds de Mastodon a aportar unos riffs muy groovy. Cierre espectacular de la primera jornada, Thurston acabó con sólo tres cuerdas de su bajo la actuación tras destrozar la cuarta con el destornillador que usó durante buena parte de la actuación para acabar con nuestros tímpanos. La verdad es que el bueno de Thurston, que tanto amor/odio despierta, es un maldito enfermo de la música que aporta (y mucho) a la escena underground y que siempre acaba colaborando con gente muy interesante (por lo cual no deja de sorprenderme que hayan conseguido engañarle provocando el retorno de los Teenage Jesus, pero de eso ya habrá tiempo de hablar más adelante...).
Broche de oro para una jornada eminentemente marcada por un instrumento, la batería, y sus virtuosos interpretes.