Doctor Fassman Tras la escena musical alternativa

28ene/100

ATP Festival 10 Years Crónica del sábado

A continuación la crónica de la segunda jornada del festival ATP 10 Years, realizado durante el pasado diciembre en Minehead, UK:

AfrirampoLa jornada del sábado comenzó a lo grande en el escenario Pavillion con el concierto del esperado dúo japonés Afrirampo. Las dos jóvenes integrantes, Pika y Oni, salen al escenario cerveza en mano y ataviadas con unos disfraces más acordes con los Carnavales de Cádiz que con una gélida sobremesa en el litoral británico. Pero ya sólo con su presentación, en un más que rudimentario inglés, y cuatro monerías más fueron capaces de meterse a todo el público en el bolsillo. Puesta en escena cañera, alternando entre el garageo, el noise y diálogos musicalizados a la japonesa que tan hilarantes, por lo infantil, nos resultan a nosotros los occidentales. Los horarios no fueron justos con las Afrirampo, que seguramente hubiesen sido el concierto del festival si se hubiese realizado más avanzada la tarde. El cariz lúdico-festivo de la actuación bien exigía un par o tres de pintas de cerveza en el cuerpo y  el estado de sobriedad se encargó de hacer destacar los defectos de una propuesta musical no muy sólida y con frecuentes altibajos durante los 60 minutos de actuación.

ShellacTras la actuación de Afrirampo nos dirigimos hacia el Centre Stage para ver el primer concierto del fin de semana a cargo de Shellac. Había muchas ganas de ver a Shellac en su hábitat natural, la sala de conciertos, tras verlos a cielo abierto o en auditorio en el festival Primavera Sound. Y cumplieron, vaya si cumplieron. A pesar de recurrir al setlist habitual, donde no faltaron “My black ass”, “Crow”, “The End of the Radio”, “Steady as she goes”, “Squirrel song” o una particularmente brillante e intensa “A minute”. Es una delicia ver a tres músicos tocando conjuntamente con un grado de compenetración y equilibrio de personalidades tan sólido. Trainer, icónico, con un gesto, un baquetazo o una mirada puede infudir cualquier tipo de sentimiento en el público. Weston, el líder en la sombra, controlando todo lo que sucede en el escenario tras las cuatro cuerdas de su Travis TB2000. Y el último vértice del triángulo, Albini, tan locuaz como perfeccionista, siempre dispuesto a dar la estocada en cualquier tema o rueda de preguntas. Como anécdota,  uno de los asistentes al ATP envió un email a Steve Albini unas semanas antes del festival preguntándole si la banda podría traerle un Whiskey de Chicago - Jeppson's Malort – imposible de encontrar en Europa. Sólo hay que echarle un ojo a la imagen adjunta para ver que la banda cumplió con el encargo. Eso sí, Steve Albini dijo que era el peor destilado que se podía encontrar en todos los Estados Unidos con diferencia.

Después del subidón que siempre supone ver a Shellac, pusimos otra vez rumbo hacia el escenario grande para ver uno de los grupos que más ganas tenía de ver, Battles. Y lo que en un principio y ateniéndose a criterios personales debía haber sido uno de los conciertos de festival supuso una gran decepción, tal vez la más grande de todo el fin de semana. Los nuevos temas no hay por donde cogerlos, tirando de loops pregrabados realmente toscos y poco trabajados. Ni los grandes hits del Mirrored consiguieron sacarme de la decepción. Por otro lado, cuando vinieron al Primavera Sound el año 2007 gocé bastante del concierto bailando y dejándome llevar por la música, sin prestar mucha atención al escenario, por lo que no me percaté de la profunda rabia que produce el cantante. Cuando faltaban un par de temas para acabar el concierto abandonamos el escenario hastíados y realmente decepcionados.

Tras la cena, optamos por volver al escenario grande a ver a The Breeders, una banda en la que no estoy muy ducho pero que ya la presencia de las gemelas Deal ya justifica la asistencia. Ración de 90s a mansalva y un setlist intuyo que especial por los comentarios de Kim Deal entre temas y a su vez la reacción eufórica del público. Una vez finalizado el concierto, la banda tuvo el detalle de homenajear a la organización de ATP con un enorme pastel con la forma de la carpa de Butlins que Barry Hogan, Deborah Kee Higgins y Shaun Kendrick salieron a recoger y repartir con el público tras la actuación.

Happy Birthday ATPA continuación, en el Centre Stage, aparecen The Drones en el escenario. Era la tercera vez que los disfrutaba en un año, y dieron la talla con creces, como siempre que he tenido el placer de verlos. Tal vez echando en falta un par de esos energéticos temas con los que cierran los bolos y con unas particulares ganas de que el bolo terminase... M e tocó al lado la fan australiana “number one” de la banda que se pasó todo el concierto vacilando a seguratas, gritándole a todos los integrantes de la banda en plan hooligan, liderando a las masas y, para culminar, lanzándome encima del jersey una pinta de cerveza entera...

Después de Drones, vamos a ver el único concierto de la jornada en el escenario Red’s, a ver a la nueva banda de Geoff Barrow, Beak>. Y la propuesta que nos presenta el amigo Barrow es más que interesante. Tejiendo bases 100% sonido Bristol y con el acompañamiento de dos buenos músicos, reconocí que el bajista que le acompaña es el de Fuzz against Junk, y un multiinstrumentalista, Matt Williams, del que no tengo referencias. La propuesta más bailonga del día de la que únicamente me cojea un poco la parte vocal de los temas (en su mayoría instrumentales).

Cabe decir que posteriormente lo intentamos con The for Carnation pero no eran horas para una propuesta tan lánguida de la que poco o nada conocíamos, así que optamos por tirar para el bungalow a ver un rato de ATP TV y prepararse mental y físicamente para una jornada de domingo dura, pero gloriosa.

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24ene/100

ATP Festival 10 Years Crónica del viernes

Stephen Malkmus and The Jicks

Stephen Malkmus and The Jicks

El pasado mes de diciembre se celebró en el Butlins Holiday Resort de Minehead el festival de la promotora inglesa All Tomorrows Parties en conmemoración del décimo aniversario de los festivales auspiciados por ATP. Doctor Fassman, por tercer diciembre consecutivo estuvo allí. En este artículo se resume el primer dia de festival.

La jornada del viernes comenzó con el concierto de Alexander Tucker & Decomposed Orchestra. Instrumentos de cuerda, loops y voces de ultratumba para una insulsa propuesta que no consiguió enganchar en ningún momento. Tras éstos, apareció sobre el escenario del Centre Stage otras de las bandas del sello ATP Recordings, Bardo Pond. Tras un par de temas se tomó la sabia decisión de ir a hacer un reconocimiento del terreno – ubicación de barras, puestos de merchandising – ya que la interpretación que Bardo Pond hace de la psicodelia no acaba de hacer el peso.

El primer concierto en el escenario grande, el Pavilion, fue el de Stephen Malkmus and The Jicks. El anuncio del retorno de Pavement ha vuelto a colocar al señor Malkmus en lo alto del candelabro - seguramente fue el concierto que más fotógrafos congregó en el foso – pero su actuación, desde el punto de vista de uno que no aprecia la carrera post-Pavement de Malkmus, fue bastante discreta. Si a ello le sumamos que no nos regaló ningún tema de los Pavies, pues la cosa sólo se puede calificar como decepcionante. Más decepcionante si cabe si piensas que por culpa de Malkmus me perdí los 20 primeros minutos de una de las mejores actuaciones de la jornada, la de J Mascis and the Fog. Mascis es una auténtico enfermo de la música que se puede permitir el lujo de hacer interminables giras mundiales con Dinosaur Jr intercalándolas con proyectos paralelos cómo éste con The Fog o tocando la batería con Witch y a su vez producir dos de los más destacables discos de rock alternativo de los últimos años con los Dinosaur (Beyond y Farm). La propuesta de J Mascis & The Fog es muy en la onda de Dinosaur, misma formación (guitarra, bajo y batería) y tal vez un peso (todavía) mayor de los solos de Jay Mascis en los temas. J Mascis sí que tuvo el detalle de regalarnos un tema(zo) de los Dinosaur, nada más y nada menos que The Wagon.

Tras el buen sabor de boca que nos dejó Mascis aprovechamos para cenar mientras de fondo sonaban los Yeah Yeah Yeahs, interpretando de cabo a rabo su primer y más exitoso album, el Fever to Tell. Junto a The Mars Volta, la banda de Karen O, llevaban el mejor espectáculo de los que se pudo ver por Butlins durante el fin de semana. Focos, un enorme logo enorme de la banda constituído por cientos de bombillas, confeti rojo y demás parafernalia para acompañar a una de las mejores –más por actitud que por aptitud - front-woman del panorama musical. Es una lástima que ambas propuestas (YYYs y Mars Volta) me interesen tan poco.

Tras la cena, nos dirigimos al escenario pequeño, el Red’s, para ver a la banda de Ben Chasny, Six Organs of Admittance. Oscuro y profundamente emotivo, el rock de Chasny cada vez coquetea más con el metal y, sin ser fan incondicional, su forma de atacar la guitarra me resulta muy característica y original. Conjuntamente con J Mascis & The Fog ofrecieron la mejor actuación de la primera jornada de festival.

Volvemos al Centre Stage para ver una sesión – ¿o era concierto? – de los Fuck Buttons. La misma puesta en escena de siempre, cada uno a un extremo de la mesa, jugando con los cacharritos y sonando como suena Tarot Sport - muy bien - pero sin aportar nada más. Viendo la entrega del público seguramente el problema sea más mio que suyo, porque la gente se entrega. Tras éstos, una de las bandas más interesantes del festival, los autóctonos Tortoise, de los que lamentablemente no pude escuchar más de dos temas por agotamiento del personal (muchas horas de viaje y muy pocas de sueño). Ciertamente, una propuesta como la de Tortoise a horas intempestivas tras la electrónica es algo difícil de entender.

Con esto cerramos la que seguramente será la jornada más regulera de todos los festivales ATP en los que he estado. Por suerte, tanto la del sábado como, especialmente, la del domingo fueron descaradamente superiores.

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11ene/093

ATP Festival – NBC Curated By Melvins and Mike Patton (Dia 1)

Minehead, Minehead... Partimos desde la costa británica con el lagrimal a flor de piel tras disfrutar de uno de los más grandes festivales del año. Y es que el nivel medio de las actuaciones del Nightmare Before Christmas 2008 ha sido altísimo. Salías de un concierto pensando que había sido lo mejor que has visto en meses y te metías en otro que era igual o mejor.

Una sucesión de shows fantásticos, donde la gran mayoria de los grupos fueron a gustarse, a disfrutar y hacer disfrutar. Algo que la propuesta íntima que el ATP propicia por infraestructura y público, pero que sin duda ha superado con creces ese vínculo entre el público y los artistas de la anterior edición.
Y es que a pesar de conformar un cártel eminentemente dirigido a un target metalero, el público fue bastante heterogéneo (de todas formas mentiría si no dijese que las greñas y el sudor a sobaco destacó en Butlins por encima de punkis, siniestros y puretas de frente despejada), un mismo público capaz de disfrutar con los tristes acordes de James Blood Ulmer a primera hora de la tarde y 12 horas más tarde romperse la boca en un pogo infernal ante los Double Negative.

He de decir que mis primeras impresiones pre-festival eran algo pesimistas. Daba la sensación por el número de abonos vendidos, el cierre del escenario grande y la falta de un gancho tan potente como Portishead que la cosa iba a ser algo descafeinada. Y la verdad es que abrir el festival con un concierto de Melvins con la formación de 1983 a las 4 de la tarde me parecía algo bastante fuera de lugar. Nada más lejos de la realidad. El trio formado por King Buzzo, Dale Crover al bajo y Mike Dillard en la batería ofreció unos 35-40 minutos muy intensos del sonido seminal de la banda de Seattle. Temas con largos desarrollos instrumentales, muy rápidos, que provocaron los primeros pogos a la hora de los toros.

Coady Willis, batería de Big BusinessDespués del concierto inagural venían una de las bandas a la que más ganas le tenía, Big Business. Los primeros 3 temas interpretados únicamente por bajo y batería, Jared Warren y Coady Willis respectivamente, al que luego se les unió Dale Crover a la guitarra (el multi-instrumentalista del festival por antonomasia). Me quedo con la fantástica interpretación de Grounds of Divorce, que sonó rotunda, rotunda. ¿Tendremos que esperar mucho para verlos por nuestras tierras?

Después escapadita al escenario Reds (el pequeño) para ver al proyecto del bajista Trevor Dunn (otro de los músicos que tocó hasta la saciedad durante todo el fin de semana), Madlove. Propuesta arriesgada, con cantante asiática de bonita voz. La propuesta no consiguió engancharme y acabé escapando de nuevo hacia el escenario grande (Centre Stage) a ver a los Dirtbombs, que a pesar de no ser santos de mi devoción, he de reconocer que ofrecieron un show enorme, muy energético (no recuerdo ni una pausa entre canción y canción, encadenando hits rockeros durante 60 minutos, debieron tocar mas de 15 temas).

Y aquí llegó uno de los solapes más duros del festival. Torche vs The Locust (por los que finalmente acabamos decantándonos). Habiendo tocado recientemente en el festival Sant Feliu Fest, todos aquellos que tuvísteis la oportunidad de verlos ya conocereis el tipo de (brutal) actuación que ofrecen. Sonaron muy fuerte (tónica general del festival, el maldito pitido en los oídos duró semanas) pero el sonido era enorme: limpio y resplandeciente. Gabe Serbian: segundo pedazo de batería de la tarde. Si Coady Willis de Big Business me había cautivado, ni que decir que el batería de Locust es medio androide. Capaz de generar unos ritmos enérgicos, acelerados e imposibles para el resto de los mortales. Creo que ésta es una de esos bandas que has de ver alguna vez en la vida ya te guste el grindcore o no, no te deja indiferente.

Jacopo Battaglia, batería de ZuY vamos a unos de los reyes del festival, los italianos Zu. Con un público patrio entregadísimo el concierto ya empezó a todo trapo; y es que ese fin de semana había mucho italiano en Butlins. Algo que descubrí en el festival es que Mike Patton tiene un tirón enorme entre los transalpinos (y el fenómeno fan se acentúa especialmente entre las transalpinas, claro). Supongo que los Tannedtineros lo tendreis reciente, pero es que lo de este trio es de órdago. Yo recordaba la actuación de Joe Lally + Zu de Sidecar a principios de año como uno de los conciertos de 2008 pero es que lo que ofrecieron en el NBC fue todavía más prodigioso. La crudeza e intensidad de los romanos estuvo un peldaño por encima del resto de bandas del festival, que sumadas a la pulcra ejecución de saxo, bajo y batería, nos ofrecieron unos 50 minutos de free-hard-punk-jazz-core o la etiqueta que quieran ponerse porque para mi ya son los Shellac europeos, la banda más en forma en la actualidad. Los vería dia sí, dia también durante meses y no me agotaría.

Un pequeño respiro y a ver a los Meat Puppets relajadamente desde la lejanía. Es una banda que he escuchado en contadas ocasiones, que cuentan con hits para parar un carro, pero que fueron lo más descafeinado de la jornada. Y es que con un primer dia de festival tan brillante, hacer un buen bolo no era suficiente para causar una grata impresión. El listón estaba muy alto... pero, aunque pareciera díficil, SUBIÓ!

Bajo destrozado por Thurston Moore tras la actuaciónEn el folleto del festival (una auténtica maravilla en formato magazine, como en anteriores ediciones) ya avisaban que Porn iban a ofrecer un show especial, con una guest star de relumbrón. La rumorología anunciaba a Mike Patton (al que no se le vió el pelo en el primer dia de festival) pero la alineación inicial de Porn fue la siguiente. Batería 1: Dale Crover (tercer instrumento de la jornada), Batería 2: Coady Willis, Guitarra: Tim Moss, Bajo 1: Trevor Dunn y Bajo 2... THURSTON MOORE!

60 minutos de improvisación marcada por unas atronadoras baterías, la distorsión de los bajos (me encanta el olor a cuerda de bajo quemada por la mañana) y el virtuosismo a la guitarra eléctrica, especialmente cuando en una especie de Royal Rumble guitarril, entró durante unos 15 minutos Brent Hinds de Mastodon a aportar unos riffs muy groovy. Cierre espectacular de la primera jornada, Thurston acabó con sólo tres cuerdas de su bajo la actuación tras destrozar la cuarta con el destornillador que usó durante buena parte de la actuación para acabar con nuestros tímpanos. La verdad es que el bueno de Thurston, que tanto amor/odio despierta, es un maldito enfermo de la música que aporta (y mucho) a la escena underground y que siempre acaba colaborando con gente muy interesante (por lo cual no deja de sorprenderme que hayan conseguido engañarle provocando el retorno de los Teenage Jesus, pero de eso ya habrá tiempo de hablar más adelante...).

Broche de oro para una jornada eminentemente marcada por un instrumento, la batería, y sus virtuosos interpretes.

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