Doctor Fassman Tras la escena musical alternativa

24ene/100

ATP Festival 10 Years Crónica del viernes

Stephen Malkmus and The Jicks

Stephen Malkmus and The Jicks

El pasado mes de diciembre se celebró en el Butlins Holiday Resort de Minehead el festival de la promotora inglesa All Tomorrows Parties en conmemoración del décimo aniversario de los festivales auspiciados por ATP. Doctor Fassman, por tercer diciembre consecutivo estuvo allí. En este artículo se resume el primer dia de festival.

La jornada del viernes comenzó con el concierto de Alexander Tucker & Decomposed Orchestra. Instrumentos de cuerda, loops y voces de ultratumba para una insulsa propuesta que no consiguió enganchar en ningún momento. Tras éstos, apareció sobre el escenario del Centre Stage otras de las bandas del sello ATP Recordings, Bardo Pond. Tras un par de temas se tomó la sabia decisión de ir a hacer un reconocimiento del terreno – ubicación de barras, puestos de merchandising – ya que la interpretación que Bardo Pond hace de la psicodelia no acaba de hacer el peso.

El primer concierto en el escenario grande, el Pavilion, fue el de Stephen Malkmus and The Jicks. El anuncio del retorno de Pavement ha vuelto a colocar al señor Malkmus en lo alto del candelabro - seguramente fue el concierto que más fotógrafos congregó en el foso – pero su actuación, desde el punto de vista de uno que no aprecia la carrera post-Pavement de Malkmus, fue bastante discreta. Si a ello le sumamos que no nos regaló ningún tema de los Pavies, pues la cosa sólo se puede calificar como decepcionante. Más decepcionante si cabe si piensas que por culpa de Malkmus me perdí los 20 primeros minutos de una de las mejores actuaciones de la jornada, la de J Mascis and the Fog. Mascis es una auténtico enfermo de la música que se puede permitir el lujo de hacer interminables giras mundiales con Dinosaur Jr intercalándolas con proyectos paralelos cómo éste con The Fog o tocando la batería con Witch y a su vez producir dos de los más destacables discos de rock alternativo de los últimos años con los Dinosaur (Beyond y Farm). La propuesta de J Mascis & The Fog es muy en la onda de Dinosaur, misma formación (guitarra, bajo y batería) y tal vez un peso (todavía) mayor de los solos de Jay Mascis en los temas. J Mascis sí que tuvo el detalle de regalarnos un tema(zo) de los Dinosaur, nada más y nada menos que The Wagon.

Tras el buen sabor de boca que nos dejó Mascis aprovechamos para cenar mientras de fondo sonaban los Yeah Yeah Yeahs, interpretando de cabo a rabo su primer y más exitoso album, el Fever to Tell. Junto a The Mars Volta, la banda de Karen O, llevaban el mejor espectáculo de los que se pudo ver por Butlins durante el fin de semana. Focos, un enorme logo enorme de la banda constituído por cientos de bombillas, confeti rojo y demás parafernalia para acompañar a una de las mejores –más por actitud que por aptitud - front-woman del panorama musical. Es una lástima que ambas propuestas (YYYs y Mars Volta) me interesen tan poco.

Tras la cena, nos dirigimos al escenario pequeño, el Red’s, para ver a la banda de Ben Chasny, Six Organs of Admittance. Oscuro y profundamente emotivo, el rock de Chasny cada vez coquetea más con el metal y, sin ser fan incondicional, su forma de atacar la guitarra me resulta muy característica y original. Conjuntamente con J Mascis & The Fog ofrecieron la mejor actuación de la primera jornada de festival.

Volvemos al Centre Stage para ver una sesión – ¿o era concierto? – de los Fuck Buttons. La misma puesta en escena de siempre, cada uno a un extremo de la mesa, jugando con los cacharritos y sonando como suena Tarot Sport - muy bien - pero sin aportar nada más. Viendo la entrega del público seguramente el problema sea más mio que suyo, porque la gente se entrega. Tras éstos, una de las bandas más interesantes del festival, los autóctonos Tortoise, de los que lamentablemente no pude escuchar más de dos temas por agotamiento del personal (muchas horas de viaje y muy pocas de sueño). Ciertamente, una propuesta como la de Tortoise a horas intempestivas tras la electrónica es algo difícil de entender.

Con esto cerramos la que seguramente será la jornada más regulera de todos los festivales ATP en los que he estado. Por suerte, tanto la del sábado como, especialmente, la del domingo fueron descaradamente superiores.

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6dic/090

Depeche Mode @ Palau Sant Jordi (Barcelona) 21-11-2009

Crónica publicada originalmente en PopMuzik el pasado 23 de noviembre de 2009.

Es inevitable intentar introducirse en la piel de Dave Gahan mientras recorre la pasarela que divide en dos la pista del Palau Sant Jordi, adentrándose en una impresionante marea de miles de brazos agitándose al unísono cual páramo sembrado de espigas al ritmo de Never Let Me Down Again. Ni el ser más modesto podría evitar sentirse por unos segundos el Centro del Universo, un auténtico Mesías tocado por la mano de Dios ante un público tan entregado. Seguramente cualquiera de nosotros en su lugar sufriríamos un colapso o una enajenación mental ante esa situación, pero Gahan lleva más de un cuarto de siglo – que se dice pronto – liderando una de las bandas con más tirón en el panorama internacional y ya se las ha visto de todos los colores. Una carrera marcada por el casi constante éxito profesional – millones de discos vendidos y 15 giras mundiales a sus espaldas - pero salpicada por largos periodos de profundo fracaso personal – adicciones, intentos de suicidio y graves problemas de salud desde finales de los 80 hasta mediados de los 90 – han forjado el carácter del frontman pop más sólido de las dos últimas décadas. Un carácter que desde los inicios fagocitó la presencia en el escenario del auténtico alma mater de la banda, Martin Lee Gore, compositor de todos y cada uno de los grandes hits de la banda, y del discreto Andy Fletcher.

Fotograma de Never let me down again, de Anton Corbijn

fotograma de "Never Let Me Down Again", dirigido por Anton Corbijn

El pasado 21 de noviembre Depeche Mode cerraban su extensa gira por la península Ibérica con su segunda actuación consecutiva en un Palau Sant Jordi lleno hasta la bandera. No hay otra banda internacional – con el permiso de U2 – que mantenga una base de fans tan descomunal en España como la que tiene Depeche. Y la verdad es que, tras una docena de años sin sacar un disco aceptable, la cosa tiene su mérito. Pero la banda, consciente de que cualquier tiempo pasado fue mejor, centra el repertorio en su totalidad – 16 de 21 temas – en el periodo 86-98, como si de la segunda parte de la antología de singles se tratase.

Brillante estuvo Gahan dosificándose desde el inicio de la actuación mediante a estudiados momentos de karaoke – tal vez excesivos en la ejecución de A Question of Time, donde prácticamente no llegó a cantar - y borrándose del escenario durante los tres temas interpretados por M.L. Gore –magnífica su emotiva interpretación a capella de Home. Y es que, a falta de A question of Lusts, buenos son Homes – que le permitieron afrontar a tope los momentos más exigentes de la actuación.

El broche final del concierto, antes de los bises, que fue excelente. Tras una enérgica I Feel You, llegó el himno 90s Enjoy the Silence y tras ésta, el momento más brillante de la actuación con un Never Let Me Down Again para enmarcar, tanto en ejecución, como por la entrega devocional del público, la fantástica sonorización - muy buena durante toda la actuación teniendo en cuenta la pésima acústica del recinto - y una más que destacable realización con una fotografía en blanco y negro contrastado, en la línea de los trabajos de Anton Corbijn para la banda.

Los bises continuaron con la linea ascendente trazada durante el tramo final del concierto – incluyendo una debilidad personal, Behind the Wheel – y finalizando con la emotiva Waiting For The Night, un mano a mano vocal entre M.L. Gore y Dave Gahan, algo descafeinada y un broche irregular para un notable concierto.

Valoración: ★★★★★★½☆☆☆

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2feb/090

Calexico @ Apolo (Barcelona)

Crónica publicada originalmente en PopMuzik el pasado 26 de enero de 2009. Fotografías de Elena Márquez.

DepedroBarcelona tenía ganas de Calexico y así lo demostró colgando el cartel de "No hay entradas" en Apolo en un frio martes de enero. La última vez que pisaron la ciudad fue en octubre de 2006, durante la gira de presentación del Garden Ruin. Pude ver un concierto de esa gira y la verdad es que me dejó bastante indiferente. Todo sea dicho, fue en un festival veraniego, a las tres de la tarde y 30º a la sombra. Eso apalanca a cualquiera, por mucho que hayas nacido en el desierto de Arizona.

Teloneando teníamos a Depedro, alter ego de Jairo Zavala, miembro de Vacazul y colaborador de la banda de Tucson desde la última gira de éstos. Depedro ofrece una música a medio camino entre el blues, el rock sureño y la canción de autor marcada con un punto canalla tanto por letras como por actitud, algo que llega a hacerse cansino y que incluso en algunos momentos recuerda a viejas glorias del pop español de finales de los ochenta (bandas como Los Enemigos o Seguridad Social pasaron por mi cabeza durante algunos momentos de la actuación). Los dos primeros temas interpretados en solitario para posteriormente ejecutar su mejor tema de la noche, La memoria, acompañado por la steel guitar de Paul Niehaus de Calexico. Tras 40 minutos de actuación, Jairo se despide eventualmente, ya que después colaborará con la banda de Joey Burns y John Convertino.

Joey BurnsA eso de las 21:45 salen los integrantes del sexteto de Arizona ante un Apolo a rebosar como pocas veces se ha visto. Abriendo con un tema de su disco de rarezas Aerocalexico, Gift X-change, el concierto se basó en su mayoría en Carried to Dust, su último disco, del que tocaron 11 de los 15 temas que lo componen. En este LP, Calexico continua su lenta hégira hacia una producción más edulcorada, perdiendo sus rasgos identitarios y de referencia como representantes del rock fronterizo. De todas formas, no hicieron falta más de tres o cuatro temas para que la banda consiguiese borrar estas impresiones algo negativas con las que llegaba al concierto y poder comprobar cómo la mayoría de los temas crecen en directo. Tanto en frescura como en energía, la banda estuvo al quite y especialmente destacable la sección de vientos, muy finos durante toda la actuación: Un Martin Wenk, físicamente mitad Tom Waits, mitad Jeff Tweedy, fantástico hombre orquesta que tocó nada menos que seis instrumentos diferentes (xilófono, teclados, trompeta, corneta, flauta melódica y voz) durante la actuación. Y un Jacob Valenzuela enorme a la trompeta y electrizante a la voz cuando los temas adquieren un marcado son caribeño.

Hacia la mitad del concierto la selección de temas tendió hacia lo instrumental, como en The Ride (pt. 2) y en Not Even Stevie Nicks..., con excelentes desarrollos guitarreros, así como encadenando los temas del nuevo disco más salpicados por la fusión, El Gatillo e Inspiración. Con un público totalmente rendido a ellos, la banda se entregó al máximo y ni las fugaces colaboraciones de la cantante de Amparanoia (grima) ni un Jairo/Depedro tan desubicado como prescindible en la mayoría de los temas fueron capaces de hacer mella en el desarrollo de la actuación.

La banda exprimió unos minutos de la actuación haciendo apología de su sentimiento pro-Obama e incluso introduciendo su nombre en los coros de los últimos temas. El gesto estaba más que justificado ya que el concierto coincidía con la jornada de Investidura del Presidente de los EEUU. Enérgicos bises con un más que festivo Güero Canelo y Víctor Jara's Hands, hecha para el directo con un estribillo tan coreable. Echando el cierre a los 100 minutos de actuación con la melancólica Red Blooms, Joey se despidió con un "See you next summer", por lo que no deberíamos extrañarnos cuando alguno de los festivales veraniegos de nuestro país los confirme dentro del cartel de su próxima edición.

Setlist:

Gift X-change / Quattro (World Drifts In) / Bend to the Road / Across the Wire / Roka (Danza de la Muerte) / Man made Lake / House of Valparaíso / The News About William / Writer's Minor Holiday / Deep Down / El gatillo (Trigger Revisited) / Inspiración / The Ride (Part 2) / Sunken Waltz / Two Silver Trees / Not Even Stevie Nicks... / Alone Again Or (Love cover) Fractured Air (Tornado Watch) / Encore 1: Minas de Cobre (For Better Metal) / Víctor Jara's Hands / Güero Canelo / Encore 2: Crystal Frontier / Red Blooms

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1feb/090

Music for the flashes: Fotografiando la música en directo

A partir de hoy y como suplemento independiente pero muy vinculado a Doctor Fassman nace Music for the Flashes, repositorio de fotografías musicales. El photoblog se irá actualizando de manera totalmente anacrónica, incluyendo fotografías tomadas en la actualidad, en el pasado más reciente o más añejo.

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23ene/092

ATP Festival – NBC Curated By Melvins and Mike Patton (Dia 3)

El domingo era la jornada maratoniana de festival, las actuaciones comenzaban a las 13:45 y se extendieron hasta las tantisimas de la madrugada fruto de un retraso del escenario grande. Y que bien empezó el domingo con James Blood Ulmer. El venerable abuelete nos ofreció una magnífica muestra de unos 45 minutos de su descarnado blues y de su peculiar forma de tocar la guitarra que consiguió conquistarnos a todos los (pocos) que asistimos al primer concierto de la ¿tarde?. Simpático guiño a Obama entre temas, algo forzado, pero que consiguió sacar una sonora ovación.

Tras el concierto de Ulmer nos dirigimos hacia el Red's para ver la actuación de Joe Lally. Acompañado de bateria y guitarra (lástima, no eran los Zu cómo en aquella mítica noche en Sidecar) nos ofreció un concierto basado en su último disco y ofreciendo un tema nuevo. La verdad es que fue un concierto bastante sosete, la voz de Lally me dice poco o nada y sólo los desarrollos instrumentales marcados por bajo y batería consiguieron llegarme en momentos puntuales.

Y tras Lally venían unos Farmer Markets que estuvieron casi una hora haciendo pruebas de sonido. Y la verdad es que valió la pena, vaya si valió la pena. Sonaron como los ángeles. Enorme la banda búlgara! Armados con batería, bajo, guitarra, saxo y acordeón para ofrecernos una de las mejores actuaciones del festival. El público entregadísimo, especialmente cuando entre saxo y acordeón se marcaban esas alocadas melodías zíngaras tan bailables. Una de las bandas más simpáticas que pisaron el festival, conexión absoluta con el público.

Farmers Market

Terminan los farmers pero no acaba la fiesta. Nada más acabar al concierto aparecen sobre el escenario los bigotudos miembros de Monotonix. Los de Tel Aviv comenzaron a montar su batería en medio de la pista de baile del Red's y a mi se me empezaron a poner los pelos de punta. Más aún cuando aparecieron en escena preparados para tocar. El bateria con unos gallumbos rojos con WISCONSIN escrito en el trasero. El cantante marcando paquete, gallumbos naranjas y body rollo lenceria barata en la parte superior y el guitarra más normalito. Nada más sonar el primer acorde el cantante nos lanzó litros y litros de agua y nos volvimos todos locos. Ya al final de la primera canción era prácticamente imposible divisar a ninguno de los tres músicos (y eso que estaba metido en el ajo). El cantante recogió un cubo de basura enorme relleno de papeles de periódico y se lo puso al batería encima como gorro dejándolo atrapado mientras algunos degenerados (entre ellos el que escribe) golpeabamos los platos a nudillazo limpio como enfermos mentales. Durante el segundo tema acabé emulando al bateria y me metieron dentro del cubo, que acabé lanzando sobre la batería dándole un viaje importante al batera. A partir de ahí siguió la locura: el batería viajando encima del bombo de la batería por toda la discoteca. Moshes imposibles desde el techo del Red's, calvos constantes del cantante, diversión en estado puro. En el último tema el cantante y el batería, ni cortos ni perezosos pillaron la batería y se fueron fuera de la sala (!!!!!!!) a acabar el concierto en la calle (cabe decir que la temperatura fuera rozaba los 0º, Minehead es un pueblo costero, es decir, humedad de la muerte y los tios iban en gallumbos). Total, el concierto acabó fuera (para el que conozca Butlins, en la pequeña plaza entre la zona de fumadores, el Pavilion y el Red's), con el cantante levantado a unos 2,5 metros del suelo sobre el bombo de la batería de pie, cantando una canción en hebreo y lanzándose al público (no sin antes solicitarnos muy amablemente que nos juntasemos todos un poquito para no matarse contra el cemento de Butlins). Al final uno de los organizadores del ATP tuvo que venir a detener la fiesta y las caras de los gerentes de Butlins era un poema. GRANDIOSO!!!!! Ni que decir que fue el momento del festival y posiblemente el show más divertido en el que he estado.

DälekDespués de Monotonix no cabía otra que irse a cenar para recuperar fuerzas y después de cabeza al concierto de Dälek. La verdad es que empezaron sonando como el culo (diría que el concierto de Monotonix destrozó algo en el equipo de sonido del Red's porque las siguientes actuaciones sonaron bastante mal, algo que no había sucedido en todo el festival) pero a partir del tercer tema la cosa fue in crescendo, todo el concierto de menos a más hasta acabar en la cumbre. Qué maravillosa actuación, qué ganas les tenía y qué poco me defraudaron. Además los dos miembros de Dälek iban acompañados de unas bases de graves impresionantes (dos bajistas) y otro músico más detrás de un mac encargado de las bases mas industriales. El MC es una bestia parda, con su actitud, sus bufidos, parece un toro bravo dispuesto a pegarte una cornada con sus rimas. Qué agresividad, qué juego de luces que tan bien acompañaba a la música. No hace falta decir que también fue una de mis actuaciones favoritas.

Black Heart ProcessionDespués vinieron los Black Heart Procession a ofrecernos su dark-indie, con bastantes temas de su primer LP (muy grande Square Heart), pero claro, despues de Farmers Market, Monotonix y la rabia de Dälek, el bajonazo fue impresionante y la verdad es que a partir de la mitad del concierto la cosa me empezó a aburrir un poco. El concierto fue bastante bueno, pero en mi cabeza no paraba de resonar la tralla que anteriormente tanto me había hecho disfrutar. No puedo dar una opinión demasiado formada de los BHP, estoy convencido que para sus seguidores fue un auténtico conciertazo.

Igual de asustado que iba a TJ&J el sábado, me dirigí hacia el Centre para ver a The Damned, o lo que queda de ellos. Y, a diferencia del sábado, la cosa no fue tan mal. A pesar de que el cantante ahora parece una burda copia de Toni Rovira con bigote y que alargan los temas una barbaridad con retornos imposibles para que el cantante pueda gustarse, sonaron bastante bien y ya sólo poder escuchar Neat, neat, neat o Under the floor again en directo valió la pena.

Tras esto, escapadita al red's para ver la actuación de Boss Hog. Llevan una propuesta movida, muy bailable. Cristina Martinez no para de moverse y acercarse al público (para nuestro deleite visual, por que la verdad es que se conserva muy bien). Concierto sin pretensiones pero de calidad,  cosa que refrendaron en la última edición del Primavera Club.

Y a eso de la 1:30 de la madrugada llegaron los Double Negative, el remate del tomate. La banda norteamericana practica uno de los hardcore clásicos más burros que he visto en mi vida (y que también provocó el pogo más asesino que he visto nunca, salimos pitando de primera fila cagando leches a los 10 segundos de empezar el concierto). Tiempo de actuación: 25 minutos en los que sonaron no menos de 12 temas. El cantante estaba totalmente entregado y desbocado, sin parar de lanzarse contra el público como un loco. El broche de oro lo pusieron con un cover del Straight Edge de los Minor Threat que me puso los pezones como timbres.

La performance de los Double Negative hubiese sido un fantástico remate de festival pero decidimos ir a ver que se cuece en el cerebro de Tom Jenkinson AKA Squarepusher. Y como dirían los british: He's totally sick!! La cosa comenzó con una buena dosis de oldskool muy 8bit donde fue entrando paulatinamente con su bajo cual abrelatas del tarro de las esencias. La magia llegó cuando se sumó a la fiesta el batería, y el oldskool nintendero, el bajo acelerado y la batería acabaron confluyendo en una música entre lo tribal, el jazz y el drum'n'bass más sucio. Para volverse loco. Buen final de fiesta que no dejaba de simbolizar lo que a nivel global representó el festival, que metió en la coctelera desde la música zíngara, hasta el hardcore, pasando por el punk, el metal, el hip hop, la música electroacústica o el blues. Todo con unas condiciones ambientales excelentes y rodeado de gente, en su mayoria, entendida y respetuosa hacia la música (fue Joe Lally quien dijo que era una placer poder tocar en un festival donde se respira la música). Algo que por suerte en estas tierras se puede disfrutar en muchos de nuestros festivales ya sea a escala pequeña como el ATP (se me ocurren el Tanned o el Periferias) o a gran escala como en el PS.

Mi top 5 del festival (muy dificil elección):
ZU
MONOTONIX
MASTODON
DOUBLE NEGATIVE
DÄLEK

(así que de paso chapeau a la organización del Tanned Tin, que tuvo a dos de estas bandas en la edición del año 2008).

Cabe destacar también que la programación de peliculas y series de TV que Melvins y Patton hicieron para el canal ATP TV (que se sintoniza desde las habitaciones del bungalow) fue magnífica: Series míticas como Jetsons, Star Trek, Simpsons y grandes películas de la historia del cine como A men with a Movie Camera de Vertov, Der Golem, Cape Fear (la, original, de Mitchum), la noche del cazador, Pickpocket, Solaris, etc.

Un festival redondo que me hace soñar con viajar este mayo al ATP vs Fans para poder disfrutar de un Butlins soleado de una puñetera vez.

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17ene/090

ATP Festival – NBC Curated By Melvins and Mike Patton (Dia 2)

El sábado comenzó con otra de esas actuaciones que tenía subrayadas en amarillo fosforescente con mi rotu Pelikan, Bohren und der club of Gore. Los germanos ofrecieron un concierto breve (sobre los 40 minutos), algo sincopado entre lo que se había vivido la jornada anterior y lo que se esperaba para el sábado y, para que vamos a engañarnos, aburridote. Rompo una lanza a su favor diciendo que ni la hora (3 de la tarde), ni el lugar (escenario Reds, que para el que no lo conozca es como el típico bareto american style de finales de los 50's pero británicamente enmoquetado), acompañaban. De hecho, durante los primeros minutos de la actuación, era constante el sonido de la ficha de la máquina de air hockey con el que algunos desconsiderados nos deleitaron. La verdad es que espero que vengan a Barcleona a desquitarse en breve, una sala Oriol Martorell de L'Auditori de Barcelona creo que sería un escenario ideal para ellos (por pedir que no falte). Hilarante el lider de la banda,  no se si por su timidez o por su deficiente dominio del inglés soltó breves pero inconexas frases que consiguieron forzar la carcajada del respetable (épico su speech sobre Moscú, de donde venían de hacer un par de bolos la semana antes).
Por cierto, se presentaron con tres de los cuatro miembros de la banda (por desgracia fue tónica general del festival ver bandas desmembradas, especialmente el sábado).

MastodonGiro de 180º, nos dirigimos hacia el escenario grande (Centre Stage) para ver a los Mastodon. La verdad es que no los tenía muy escuchados y iba un poco a la espectativa, situándonos a unos 20m del escenario por si la descarga sónica iba a dañar todavía más nuestros tímpanos. Empieza el concierto y ya con los dos primeros temas, casi por completo instrumentales, consiguieron ganarse nuestros corazones. A pesar de ser otra de las bandas desmembradas (venían sin uno de sus guitarristas), sonaron como una auténtica apisonadora. En ejecución y actitud, la mejor banda del festival conjuntamente con Zu y Double Negative. Parecía mentira que sólamente con una bateria, un bajo y una guitarra pudiesen sonar con una riqueza de matices eléctricos y rítmicos tan considerable. Seguramente aquellos conocedores de la banda estarán leyendo esto con una sardónica sonrisa pensando que acabo de descubrir la ensaladilla rusa, pero para mi es una de las grandes joyas que me ha descubiert el festival. Por cierto, el guitarra con el que vinieron (que ya nos deleitó en el concierto de Porn durante los breves minutos en los que participó en aquella orgía sonora del viernes) es el que le cascó a King Khan bajo la consigna de ser "el mejor guitarrista del mundo". La verdad es que el amigo no iba falto de razones para zurrarle al indio...

Nos vamos pitando hacia el Crazy Horse, posiblemente el bar más grande de Butlins, decorado en plan bar del Far West americano (con su sucia moqueta british que huele a perro mojado, of course), acogía un par de actuaciones el sábado y varias sesiones de DJ's durante todo el fin de semana. Esa tarde se iba a invocar al espíritu de Stockhausen mediante la ejecución de la obra Kontakte. El escenario estaba plagado de instrumentos de percusión, campanas de todas las formas y tamaños imaginables, un par de gongs, y tras ellos, un piano de cola y diversos elementos electrónicos y bombos. La curiosidad era elevada y realmente había mucho más público del que esperaba. Lamentablemente, el escenario era muy pequeño, por lo que era casi imposible ver a los músicos ejecutar la obra (ver tocar los gongs, alguna campana y poco más) por lo que la propuesta perdió mucho interés. A pesar de ser candidato a la lapidación por parte de los amantes de la electroacústica, admito que abandonamos la sala a los 15 minutos fruto del aburrimiento.

Justo llegamos al Centre para ver la actuación de Melvins, esta vez con su formación actual, que conjuga a los miembros fundacionales de Melvins (Dale y Buzzo) con los miembros de Big Business. Intachable actuación de los de Seattle, comandados por el mayestático Buzzo y su fantástica voz de ultratumba. La verdad es que los miembros de Big Business aportan bastante frescura y contundencia a la banda  y la actuación de 60 minutos se pasó volada, acabando con la ejecución del himno de Inglaterra a capella (wtf!?).

Una vez acabado el concierto nos largaron a todos del Centre para preparar el escenario para los Butthole Surfers. Cuando salimos de la sala nos encontramos una cola de unos 100m de gente que ya estaba esperando para ver a los BS! Sin duda por el número de camisetas, punkis y viejunos (mucho +50 aprovechó que se congregaban The Damned y los Butthole para darse un garbeo por Butlins), era una de las bandas más esperadas del festival. Al final, tras una cola de rigor de una hora entramos a los BS puediendo seguir el concierto desde segunda fila. No descubro nada a los que pudisteis verlos recientemente en Barcelona pero su magnífico show fue una de las sorpresas más gratas del festival. Estos señores están muy en forma. El ácido y los años parece que no han hecho mella (física) en ellos. Gibby es un jefazo total. No sabe cantar, no sabe tocar ni un maldito instrumento pero es el miembro fundamental de la banda. Los speechs más elocuentes del festival (disclaimer: no vi a Neil Hamburger) fueron suyos. Me encantaron a pesar de tener delante durante todo el concierto al típico cuarentón que hace 10 años que no pisa un concierto y se pasa medio concierto espantando moscas y bailando a lo hooligan.

Mike PattonAcabaron los BS y avalancha para conseguir una primera fila para el concierto de los Fantômas. Tras un par de regates de colas de vaca a lo Romario conseguí apalancarme en primera fila justo delante del atril de Mike Patton para envidia de la invasión italiana (especialmente las féminas, que no pararon de segregar hormonas desde que Patton pisó el escenario para hacer las pertinentes pruebas de sonido). La primera en la frente, a la batería se presenta Dale Crover en sustitución del legendario Dave Lombardo, pequeño bajonazo. Pero cuando se presenta una alineación formada por Crover, Dunn, Osbourne y Patton, las penas se digieren rápido. A la que Mike Patton cogió la melódica y empezaron a sonar las primeras notas del tema principal de El Padrino de Coppola todos nos pusimos a bufar como los gatos cuando le pisas el rabo. Una tras otra se fueron sucediendo todas y cada una de las reinterpretaciones metaleras de algunos de los temas principales de las bandas sonoras cumbre del cine clásico. De todas formas, cuando tanto talento se congrega encima de un mismo escenario, el nivel de exigencia se pone por las nubes y, desde mi punto de vista, la banda se sustenta en demasía sobre la divinidad Mike Patton, y es verdad que ese macho alfa que los tios admiramos y enamora a las mujeres tiene la voz más fascinante que yo haya podido escuchar nunca y el repertorio de Fantômas permite disfrutar de ella (al contrario del show que ofreció en el PS '07 junto con Fennesz, que no había por donde pillarlo), pero el resto de la banda adopta un rol de gregario-aguador que, desde mi punto de vista, reduce la propuesta en momentos a una mera exhibición de las condiciones de Patton. A grandes trazos fueron excelentes, pero no entrarían en mi top 5 del festival.

Tras tanta tralla acumulada un descanso era indispensable y, aprovechando que teníamos a los Fuck Buttons en formato DJ pinchando en el Crazy Horse, que mejor que sentarse a tomar una Guinness, recuperar energías y ver que tal se lo montan tras los platos uno de las revelaciones de 2008. La verdad es que entre que llegaron casi una hora tarde y que Rahzel empezaba ya, los vimos 20 minutos escasos de una sesión bastante más bailonga de lo que pintaba en un principio. Y volvemos para el Centre a ver al World Champion Beatboxer pero, por encima de todo, excelente showman Rahzel. La verdad es que el espectáculo era casi calcado al que ofreció el año pasado en el Sonar. La gente alucinaba pepinillos con esas cuerdas vocales de orfebrería. La verdad es que aquello era lo suficientemente divertido como para quedarse hasta el final, pero el morbo por ver a los Teenage Jesus and the Jerks era tan grande que al final no nos resistimos y huímos hacia el Red's para ver como Lydia Lunch interpretaba/asesinaba esos himnos del post-punk neoyorkino.

Y es que ya esperaba que aquello fuera patético tras ver varios videos de las actuaciones ofrecidas en New York hace unos meses, pero es que la cosa no se aguanta por ninguna parte. Cierto es que la puesta en escena, siendo muy minimalista, resulta atractiva. Thurston y Lydia empuñando los mástiles en primera fila y detrás, escorado en un extremo del escenario, Sclavunos, que se fue descamisando a base de baquetazos marciales. Y es que la voz de camionero de la Lydia pasa por encima de los temas destrozando todos y cada uno de los matices. La verdad es que oir temazos como Baby Doll, Burning Rubber u Orphans masacrados de esa forma es decadente. Lo peor del festival con diferencia.

Y tras el despropósito, entre Squarepusher y Soulsavers optamos por irnos al bungalow (no sufrais, que al Squarepusher lo vimos el domingo) que estábamos destrozados y el domingo iba a ser muy duro (y vaya si lo fue, copón!).

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14ene/090

Pitchfork Media aterriza en el Primavera Sound ’09

La próxima edición del festival Estrella Damm Primavera Sound contará con un nuevo escenario programado por el prestigioso magazine musical Pitchfork Media.

Fundada en 1995 y con base en los Estados Unidos (Chicago, IL), Pitchfork ha conseguido posicionarse como uno de los agentes dinamizadores de la escena musical independiente más importantes durante los últimos años.

Además de confirmar el nuevo curator (segundo del festival tras la ya establecida desde hace dos ediciones con el festival All Tomorrow's Parties), la organización del festival ha confirmado los diez primeros nombres seleccionados por Pitchfork:

  • Bowerbirds
  • The Bug
  • Crystal Antlers
  • Crystal Stilts
  • The Mae Shi
  • Plants and Animals
  • Ponytail
  • The Tallest Man on Earth
  • Vivyan Girls
  • Wavves
  • Según la nota de prensa emitida hoy por la organización del Primavera Sound, el escenario Pitchfork también dará cabida a un puñado de bandas nacionales. Desde estas líneas no podemos hacer otra cosa que congratularnos de que uno de los festivales grandes del panorama español haga una apuesta por la música nacional, no sólo programándola, sino ofreciendo un trampolín con tanto resueno mediático y tan influyente como el sello Pitchfork Media.

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    11ene/093

    ATP Festival – NBC Curated By Melvins and Mike Patton (Dia 1)

    Minehead, Minehead... Partimos desde la costa británica con el lagrimal a flor de piel tras disfrutar de uno de los más grandes festivales del año. Y es que el nivel medio de las actuaciones del Nightmare Before Christmas 2008 ha sido altísimo. Salías de un concierto pensando que había sido lo mejor que has visto en meses y te metías en otro que era igual o mejor.

    Una sucesión de shows fantásticos, donde la gran mayoria de los grupos fueron a gustarse, a disfrutar y hacer disfrutar. Algo que la propuesta íntima que el ATP propicia por infraestructura y público, pero que sin duda ha superado con creces ese vínculo entre el público y los artistas de la anterior edición.
    Y es que a pesar de conformar un cártel eminentemente dirigido a un target metalero, el público fue bastante heterogéneo (de todas formas mentiría si no dijese que las greñas y el sudor a sobaco destacó en Butlins por encima de punkis, siniestros y puretas de frente despejada), un mismo público capaz de disfrutar con los tristes acordes de James Blood Ulmer a primera hora de la tarde y 12 horas más tarde romperse la boca en un pogo infernal ante los Double Negative.

    He de decir que mis primeras impresiones pre-festival eran algo pesimistas. Daba la sensación por el número de abonos vendidos, el cierre del escenario grande y la falta de un gancho tan potente como Portishead que la cosa iba a ser algo descafeinada. Y la verdad es que abrir el festival con un concierto de Melvins con la formación de 1983 a las 4 de la tarde me parecía algo bastante fuera de lugar. Nada más lejos de la realidad. El trio formado por King Buzzo, Dale Crover al bajo y Mike Dillard en la batería ofreció unos 35-40 minutos muy intensos del sonido seminal de la banda de Seattle. Temas con largos desarrollos instrumentales, muy rápidos, que provocaron los primeros pogos a la hora de los toros.

    Coady Willis, batería de Big BusinessDespués del concierto inagural venían una de las bandas a la que más ganas le tenía, Big Business. Los primeros 3 temas interpretados únicamente por bajo y batería, Jared Warren y Coady Willis respectivamente, al que luego se les unió Dale Crover a la guitarra (el multi-instrumentalista del festival por antonomasia). Me quedo con la fantástica interpretación de Grounds of Divorce, que sonó rotunda, rotunda. ¿Tendremos que esperar mucho para verlos por nuestras tierras?

    Después escapadita al escenario Reds (el pequeño) para ver al proyecto del bajista Trevor Dunn (otro de los músicos que tocó hasta la saciedad durante todo el fin de semana), Madlove. Propuesta arriesgada, con cantante asiática de bonita voz. La propuesta no consiguió engancharme y acabé escapando de nuevo hacia el escenario grande (Centre Stage) a ver a los Dirtbombs, que a pesar de no ser santos de mi devoción, he de reconocer que ofrecieron un show enorme, muy energético (no recuerdo ni una pausa entre canción y canción, encadenando hits rockeros durante 60 minutos, debieron tocar mas de 15 temas).

    Y aquí llegó uno de los solapes más duros del festival. Torche vs The Locust (por los que finalmente acabamos decantándonos). Habiendo tocado recientemente en el festival Sant Feliu Fest, todos aquellos que tuvísteis la oportunidad de verlos ya conocereis el tipo de (brutal) actuación que ofrecen. Sonaron muy fuerte (tónica general del festival, el maldito pitido en los oídos duró semanas) pero el sonido era enorme: limpio y resplandeciente. Gabe Serbian: segundo pedazo de batería de la tarde. Si Coady Willis de Big Business me había cautivado, ni que decir que el batería de Locust es medio androide. Capaz de generar unos ritmos enérgicos, acelerados e imposibles para el resto de los mortales. Creo que ésta es una de esos bandas que has de ver alguna vez en la vida ya te guste el grindcore o no, no te deja indiferente.

    Jacopo Battaglia, batería de ZuY vamos a unos de los reyes del festival, los italianos Zu. Con un público patrio entregadísimo el concierto ya empezó a todo trapo; y es que ese fin de semana había mucho italiano en Butlins. Algo que descubrí en el festival es que Mike Patton tiene un tirón enorme entre los transalpinos (y el fenómeno fan se acentúa especialmente entre las transalpinas, claro). Supongo que los Tannedtineros lo tendreis reciente, pero es que lo de este trio es de órdago. Yo recordaba la actuación de Joe Lally + Zu de Sidecar a principios de año como uno de los conciertos de 2008 pero es que lo que ofrecieron en el NBC fue todavía más prodigioso. La crudeza e intensidad de los romanos estuvo un peldaño por encima del resto de bandas del festival, que sumadas a la pulcra ejecución de saxo, bajo y batería, nos ofrecieron unos 50 minutos de free-hard-punk-jazz-core o la etiqueta que quieran ponerse porque para mi ya son los Shellac europeos, la banda más en forma en la actualidad. Los vería dia sí, dia también durante meses y no me agotaría.

    Un pequeño respiro y a ver a los Meat Puppets relajadamente desde la lejanía. Es una banda que he escuchado en contadas ocasiones, que cuentan con hits para parar un carro, pero que fueron lo más descafeinado de la jornada. Y es que con un primer dia de festival tan brillante, hacer un buen bolo no era suficiente para causar una grata impresión. El listón estaba muy alto... pero, aunque pareciera díficil, SUBIÓ!

    Bajo destrozado por Thurston Moore tras la actuaciónEn el folleto del festival (una auténtica maravilla en formato magazine, como en anteriores ediciones) ya avisaban que Porn iban a ofrecer un show especial, con una guest star de relumbrón. La rumorología anunciaba a Mike Patton (al que no se le vió el pelo en el primer dia de festival) pero la alineación inicial de Porn fue la siguiente. Batería 1: Dale Crover (tercer instrumento de la jornada), Batería 2: Coady Willis, Guitarra: Tim Moss, Bajo 1: Trevor Dunn y Bajo 2... THURSTON MOORE!

    60 minutos de improvisación marcada por unas atronadoras baterías, la distorsión de los bajos (me encanta el olor a cuerda de bajo quemada por la mañana) y el virtuosismo a la guitarra eléctrica, especialmente cuando en una especie de Royal Rumble guitarril, entró durante unos 15 minutos Brent Hinds de Mastodon a aportar unos riffs muy groovy. Cierre espectacular de la primera jornada, Thurston acabó con sólo tres cuerdas de su bajo la actuación tras destrozar la cuarta con el destornillador que usó durante buena parte de la actuación para acabar con nuestros tímpanos. La verdad es que el bueno de Thurston, que tanto amor/odio despierta, es un maldito enfermo de la música que aporta (y mucho) a la escena underground y que siempre acaba colaborando con gente muy interesante (por lo cual no deja de sorprenderme que hayan conseguido engañarle provocando el retorno de los Teenage Jesus, pero de eso ya habrá tiempo de hablar más adelante...).

    Broche de oro para una jornada eminentemente marcada por un instrumento, la batería, y sus virtuosos interpretes.

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